El 13 de diciembre se celebra en Italia el día de Santa Lucia, y en Italia se conoce como «el día más corto del año» (también se hace una rima en decirlo: «Santa Lucia, il giorno più corto che ci sia»). En realidad, el día más corto es el del solsticio de invierno, el 21-22 de diciembre, cuando el Sol alcanza la posición más al sur de su trayecto anual alrededor de la Tierra. Todo esto se debe al cambio de fecha del papa Gregorio XIII al cual le debemos nuestro calendario actual.  

Historia de Santa Lucía

Lucía era una joven cristiana comprometida con un pagano. Su madre estaba gravemente enferma, así que Lucía rezó a Santa Ágata y prometió que si le curaba, renunciaría a casarse y dedicaría su vida a los pobres y al cristianismo. La madre de Lucía sanó, y la joven decidió no casarse, algo que no sentó nada bien al novio, quien, como venganza, la denunció como cristiana, siendo torturada y finalmente asesinada un 13 de diciembre. La tradición dice que incluso llegó a arrancarse los ojos como señal de rechazo a su prometido y las persecuciónes a la que fue sometida tras su denuncia. Es por eso que se considera a Santa Lucía la patrona de la vista, y que habitualmente sea representada portando una pequeña bandeja con un par de ojos encima.

Culto a Santa Lucía

El culto a Santa Lucía se localizó inicialmente en Sicilia, de donde era natural, pero rápidamente se extendió al resto de Italia y más tarde al resto de Europa, hasta el punto de que en el Norte de Europa se la conoce como “la que lleva la luz”, y su día se celebra haciendo regalos a los seres queridos.

En Sicilia, concretamente en Siracusa, tiene lugar una de las mayores celebraciones en torno a Santa Lucía, ya que como hemos comentado antes la santa era originaria de este lugar. Se celebra el día con un gran desfile en el que se traslada la imagen de la santa en procesión, y que termina con un espectáculo de fuegos artificiales en el puerto de la ciudad.

Otro de los lugares donde la celebración de este día es muy importante es Verona. El origen de la tradición se remonta al siglo XIII, cuando una terrible epidemia causó estragos en los ojos de los niños que habitaban la ciudad, y que sólo acabó tras pedir a Santa Lucía su intercesión, lo que acrecentó la fé en la misma de los veroneses.

Tradiciones

En los días previos a la festividad, se elaboran postres típicos, como las “pastefrolle de Santa Lucia”, con formas de caballitos, corazón o estrellas. O el riquísimo “mandorlato”, una variación veronesa del turrón, y que podemos encontrar tanto en los puestos callejeros como en las pastelerías tradicionales de esta ciudad.

Durante tres días se puede disfrutar de los puestos de juegos y dulces y bombones instalados en la Piazza Bra, la plaza principal de Verona. También se puede visitar una maravillosa exposición de belenes, una tradición muy italiana.

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